URBANISMO DEL PICAZO
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Algo separado de este núcleo se encontraba el barrio del Abrevador (la
parte estrecha de la actual calle de Cantarranas) que, por su trazado de claro
origen árabe, debió ser o bien el núcleo primitivo del pueblo, o bien el barrio
en que se agruparon los campesinos
árabes que quedaron después de la reconquista.
Un segundo núcleo se desarrolló, a lo largo del camino que desde Tébar
bajaba hasta el molino harinero (la actual calle del Molino), siendo la Rambla y
dando origen al barrio del mismo nombre.
En el siglo XVII se construye a lo largo del camino que, desde la plaza,
partía hacia la Losa (actual calle de San Mateo) y se trazan las calles
Morales y Horno. También se construye la calle Lázaros. A lo largo del siglo XVIII se urbaniza el espacio vacío existente entre la calle de Alarcón y el Abrevador, trazándose la calle de Enmedio y las travesías que, hasta esa época, era un espacio que estaba dedicado a la agricultura, con algunas casas desperdigadas, uniendo así las construcciones de la calle Alarcón con el barrio del Abrevador. Ya en el siglo XIX se construye en las actuales calles del Calvario y callejón de Parrilla. Con este diseño urbanístico se mantiene el pueblo hasta la segunda mitad del siglo XX en que se produce un crecimiento que prácticamente duplica la superficie urbanizada.
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| Plano del Picazo en el siglo XVII | Ubicación de los edificios históricos |
Edificios Históricos
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Vamos a
relacionar algunos edificios antiguos que existen en el pueblo, unos bastante
bien conservados y otros de los que tan solo permanecen algunos restos
originales.
El edificio más antiguo que se conserva en el pueblo es la Iglesia,
construida a principios del siglo XVI y ampliada en los siglos XVII y
XVIII. La Iglesia del Picazo se encuentra
construida en una pequeña elevación situada en el centro del pueblo.
Actualmente, motivado por los rellenos de las calles, para prevenir las avenidas
de agua de la rambla de Tébar, apenas se percibe, salvo por el lado este.
Esta construcción de los templos en lo más alto de la población era la
norma desde la más remota antigüedad.
La iglesia actual, de una sola nave y con el altar mayor orientado, como
era costumbre, a Jerusalén, fue
construida a comienzos del siglo XVI. |
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Es muy probable que se haya construido sobre una ermita o iglesia
anterior, ya que no es normal que existiendo población cristiana en la
primitiva aldea, al menos desde el siglo XII, no tuviera algún lugar para el
culto.
La primeras noticias que tenemos de la iglesia son de mediados del siglo XVI, del libro de enterramientos en donde se registran enterramientos que se realizan en tumbas de la iglesia en donde ya estaban enterrados padres y abuelos de los fallecidos. De lo que se deduce que debió construirse muy a comienzos del siglo.
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El nomenclátor de la diócesis de Cuenca la describe así: “Fábrica de mampostería y sillares en las esquinas. Torre cuadrada situada en el centro del hastial de poniente sobresaliendo de la línea del muro y de dimensiones más reducidas, abrazada por cornisa engolada de piedra que recorre todo el edificio como alero y marca cornisa en la torre el comienzo del segundo de los tres cuerpos que tiene, un solo hueco de medio punto con impostas realzadas, para la campana.
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La portada del Mediodía de arco adintelado encuadrada por moldura de línea quebrada, con meandros en el lado superior, ocupado el del centro por carnosa flor de dos pétalos en sentido vertical. Sobre el dintel, entablamento bajo frontón con hornacina de concha ocupada por imagen de piedra de la Virgen. | ![]() |
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Al Norte portada
también de piedra de líneas más clásicas. Ábside de tres lado por el
exterior con contrafuertes en ángulo formando un conjunto, bien situados
éstos.” La portada
Norte tiene unas puertas que fueron fabricadas en 1691, según consta en
una inscripción gravada en ellas. En cada una de las puertas existen unas cancelas construidas en el siglo XVIII, talladas y de muy buena ejecución. |
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La primitiva iglesia fue construida de una sola nave y carecía de todas las capillas que existen en la actualidad.
Solamente existían unos
pequeños altares adosados a las paredes en los arcos que hoy dan acceso
a las capillas. |
Capilla de los Carrillo
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La primera capilla que
se construyó fue la que se encuentra en la fachada norte, primera a la
izquierda, junto a la sacristía. Fue construida en la segunda mitad del siglo
XVI. Los primeros
propietarios conocidos fueron Damián Pérez del que desciende la familia [Pérez]
Carrillo y su cuñado Adrián Rodríguez. Se utilizaba como
panteón de ambas familias. Consta el enterramiento en ella de: Don Juan Hidalgo
Carrillo y su mujer Doña Ana de Morales; Don Domingo Pérez Carrillo y su mujer
Doña Juliana Ruiz de Monsalve; Don Andrés Ruiz de Monsalve; Don Ambrosio y Don
Adrián Rodríguez y Don Juan de Toledo Herráiz, Comisario del Santo Oficio, entre
otros muchos miembros de sus familias.
En 1723 D.
Ambrosio Rodríguez, presbítero, descendiente de Adrián Rodríguez, inició un
pleito con las herederas de D. Domingo Pérez Carrillo sobre la posesión y propiedad de la capilla.
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Capilla de Nuestra Señora del
Rosario |
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La capilla de Ntra. Señora del Rosario, que
es la primera a la derecha, fue construida en el siglo XVII por la Cofradía del
Rosario.
Nadie se opone a la construcción de la capilla y se nombra para que haga
el informe técnico a Pedro Gabaldón, maestro alarife de Motilla del Palancar. “ En el dicho lugar del Picazo el dicho dia honce de julio de mill y seiscientos y sesenta y ocho años, ante el dicho Sr. Juez de Comision parezio el dicho Pedro Gabaldón, maestro alarife, vecino de la villa de la Motilla y debajo del juramento que tiene echo dijo y declaro que en conformidad de lo contenido en el despacho del Sr. Provisor que le ha sido notificado ha visto y reconocido la capilla de Ntra. Sra. del Rosario que esta en la Iglesia parrochial de este dicho lugar al lado de la epistola y para alargarla y ponerla en correspondencia de otra que ay al lado del evangelio que asi mismo ha visto, alla ser necesario demoler el lienzo de pared de dicha capilla de Ntra. Sra. que esta al sol de mediodía y alargar los testeros del sol naciente y poniente catorze pies cada uno y volverlos a unir con el lienzo de pared que nuevamente se a de hazer sacando los cimientos vara y media o lo mas que fuese necesario hasta topar firme subiendo desde ellos hasta lo alto treinta pies conforme lo obrado en la capilla con quien a de corresponder..." |
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El 11 de
agosto 1678 el Obispado aprueba la obra y se publican edictos para la subasta
de la construcción de la capilla, en el Picazo, Tébar, Alarcón, Mahora,
Quintanar y Motilla. La mejor postura fue de Francisco Gabaldón, maestro alarife de Motilla, que ofreció realizar la obra por 6.900 reales, pagaderos en tres plazos: el primero, al comenzar las obras, el segundo a la mitad y el tercero al terminar. Se obliga a tener terminada la obra para el día de la Virgen de marzo de 1679. El retablo original fue construido, en parte, a expensas del Capitán D. Diego de Lorca Figueroa, alcaide de la fortaleza de Alarcón, morador en el Picazo.
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Capilla de los Montoya
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Cuando se trasladó a vivir al Picazo la familia Montoya, a mediados del
siglo XVII, Don Diego de Montoya construyó una capilla en donde estaba el altar
de Santa Catalina, segunda capilla de la izquierda, para panteón de su
familia. Esta capilla
pasó posteriormente, por herencia, a la familia Villanueva y en la primera mitad
del siglo XX era conocida como la capilla de los Baíllo. Antiguamente estaba cerrada con una pequeña reja. Actualmente está colocada en ella la pila bautismal que antes estaba situada debajo del coro.
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Es la capilla
que está contigua a la de la Virgen del Rosario. Esta capilla se construyó en el año 1757 a
expensas de Don Francisco Portillo Pacheco, vecino del Picazo, Alguacil Mayor
perpetuo de Motilla.
Su construcción fue causa de numerosos pleitos con el Ayuntamiento y
Cofrades de la Virgen del Rosario.
La
finalidad de esta obra era el que desde su capilla pudieran ver el altar de la
Virgen y seguir desde sus asientos los oficios que se celebraban en esa capilla. La intención última era cerrar el arco
con una reja y mantener la nueva capilla para uso exclusivo de sus dueños. Después de dos años pleiteando y gastando
dinero, el 2 de marzo de 1759 con la mediación de “una persona
eclesiástica de grave autoridad”,
llegaron a una transacción entre ambas partes. Se permitía mantener la apertura
del arco, pero no se pondría reja y la nueva capilla podría ser usada por todos
los vecinos, con reserva de unos asientos para los dueños. Enseguida, aprovechando que la familia
Portillo se trasladó a vivir a Motilla, se cerró el arco, habiéndose
perdido la memoria de su existencia, hasta que lo descubrí accidentalmente al
realizar en 1960 la instalación eléctrica de la Iglesia. En
la última reforma de la Iglesia se procedió a abrirlo nuevamente y
actualmente se encuentra en el estado que tenía en el siglo XVIII.
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La actual sacristía se construyó en el siglo XVII y originalmente tenía salida directamente al presbiterio, como
figura en el croquis.
En el siglo
XVIII, fue cegada la puerta, al realizar una ampliación del retablo, abriendo
una nueva puerta a la capilla del lado del evangelio. Por la misma causa se tapó
la ventana existente en el presbiterio. Hacia 1960, al no existir el retablo, que
había sido destruido durante la guerra civil, se devolvió la entrada a su lugar
original. Nuevamente en
la última remodelación se ha procedido a eliminar la puerta y a volver a
poner la entrada por la
capilla.
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(1) Molino harinero del Concejo de Alarcón
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Desconocemos la
fecha de construcción del molino original, que posiblemente fuera de
origen árabe y ya existía antes de la conquista de Alarcón a finales del siglo
XII. Al producirse la conquista, Alfonso VIII donó los molinos existentes entre la Noguera y la Losa al Concejo de Alarcón que fue el que construyó o reconstruyó el molino, en varias ocasiones.
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El Concejo de Alarcón arrendaba el molino mediante subasta entre los
vecinos. En realidad, lo que ocurría es que los nobles se repartían molinos,
dehesas y demás bienes del Concejo entre ellos y se los transmitían entre los
miembros de la familia como si fueran propios. Así vemos que en el Catastro de
Ensenada, en las preguntas generales, el molino aparece como “de los propios del
Concejo de Alarcón” y, sin embargo, en el libro de seculares, donde se describen
las fincas, se afirma que es propiedad de Don Mateo Villanueva.
El primer arrendatario que conocemos es Don Sebastián de Montoya, en el
siglo XVII, y ya antes lo había tenido su padre.
Posteriormente, en el siglo XVIII lo poseyeron Don Juan Francisco
Villanueva y su hijo Don Mateo Villanueva.
A mediados del siglo XIX, como consecuencia de la desamortización, fue
subastado y lo adquirió y explotó Don Juan Francisco Fontán, vecino de Madrid.
Ya en el siglo XX dejó de funcionar como molino y se le adosó una central
hidroeléctrica, alrededor de 1920, pasando el edificio del molino a utilizarse
como casa del encargado de la central.
Esta es la razón por la que este molino se conservó en buen estado y se
salvó de la ruina. Actualmente es propiedad de Iberdrola y se encuentra cerrado. Sería urgente realizar las actuaciones necesarias para conseguir la adquisición y restauración, ya que es el único molino que queda en pie a lo largo de la ribera del Júcar. |
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También se conservan restos de otro molino que existía hasta finales del
siglo XIX en el otro lado del río y que por el prolongado abandono del edificio,
una vez que dejó de funcionar la central hidroeléctrica, ha quedado reducido a las paredes en los
que se conservan los arcos de piedra por los que pasaba el agua. Este molino harinero fue construido por el Concejo de Villanueva de la Jara en el siglo XVII para el servicio de los vecinos del pueblo. |
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Desde sus comienzos estuvo arrendado a vecinos del Picazo que mantuvieron en funcionamiento el molino hasta que a finales del siglo XIX como consecuencia de la desamortización fue vendido a Antonio Luque Vivens, abogado, secretario de la Diputación. A principios del siglo XX se le adosó una central hidroeléctrica y el molino quedó abandonado y actualmente sólo se conservan las paredes y las canalizaciones subterráneas. |
(3) Casa de Don Juan Hidalgo Carrillo
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Es la casa situada en las cuatro esquinas, pegada al Ayuntamiento. Fue construida en el año 1584, según me consta en una leyenda que había en la fachada, que fue destruida en 1979 y que decía . “Juan Hidalgo Carrillo me fezit anno de 1584”.
Don Juan Hidalgo Carrillo fue uno de los primeros pobladores del pueblo y
propietario de numerosas fincas, tanto de secano como de regadío. |
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La casa ha estado habitada ininterrumpidamente por la familia Carrillo y
sus sucesores hasta fecha reciente.
A principios del siglo XX en la parte de la
fachada principal, sobre la calle de Alarcón, se instaló un local comercial en
el que existió durante mucho tiempo un comercio de tejidos. En 1979 se vendió este local y fue destruida la fachada, para construir una panadería.
En la actualidad
sólo se conserva el escudo y algunas dependencias de la vivienda antigua, y la
fachada de las cuatro esquinas. |
( 4) Casa de la familia Carrillo
Esta casa figura ya a principios del siglo XVII. Está situada en la calle de Alarcón, y
hace esquina con la calle Mayor.
Hacia 1650 fue comprada por Don Domingo Pérez Carrillo a Lorente López de Tévar.
A la muerte del comprador, la casa fue valorada en la herencia en
24.120 reales y se partió entre sus
cuatro hijos. A mediados del siglo XVIII, y, por los sucesivos matrimonios entre miembros de las familias Carrillo y Ruiz, terminó esta casa unida con la que los Ruiz de Monsalve poseían en la plaza. |
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Entre 1947 y 1955 alojó el cuartel de la Guardia Civil que existió en el
Picazo durante la construcción de la central hidroeléctrica.
Hasta la última remodelación, conservaba en su interior una buena parte
de la casa original. Actualmente queda la fachada principal con restos de un
escudo nobiliario que fue destruido intencionadamente, desconociendo la época y
los motivos. El último miembro de la familia Carrillo que la habitó, a mediados del siglo XIX, fue Don Pascual Pérez Carrillo. |
(5) Casa-palacio de los Ruiz de Monsalve
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La familia Ruiz, provenía de Alarcón y durante un tiempo habitaron en la aldea llamada Casa de Ruiz, a la parte norte de la finca de la Varga. Todavía habitaban allí algunos miembros de la familia en 1716, según se desprende de varias escrituras públicas otorgadas por Doña Catalina Ruiz Palacios y Don Bartolomé Ruiz Palacios. La familia Ruiz emparentó con los Monsalve que provenían de la aldea de Mahora en el estado de Jorquera, en la actual provincia de Albacete.
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La casa actual, que está situada en la plaza cerrando con el edificio
del mesón la esquina noroeste, debió ser construida en el
siglo XVII y los primeros moradores de que tengo noticia cierta fueron Don
Andrés Ruiz Monsalve, casado con Doña María Pérez Carrillo, una de las herederas
de la familia Carrillo.
Entre los habitantes más notables de esta casa podemos citar a Don
Domingo Ruiz Monsalve que fue alcalde en los años 1762, 1765 y 1777.
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También habitó la casa, en la primera mitad del siglo XIX, Don Tomás Ríus, Teniente Coronel del
Ejército, natural de Barcelona. Este se había casado con Doña Alejandra Moreno Carrillo, hija de un
militar del Picazo, que estaba destinado en Barcelona. Depurado por sus ideas liberales, Don
Tomás Ríus se trasladó con su familia a vivir al Picazo y una hija suya, Doña
Juliana Ríus Moreno casó con Don Martín Ruiz Conde, nieto de Don Domingo Ruiz
Monsalve y propietario de la casa.
Descendiente suya fue Asunción Ruiz Ríus, que casó con Julián Fernández Brunel y así
llegó la propiedad de la casa a la familia Fernández, que la ha habitado a lo
largo de un siglo.
Es una de las casas antiguas mejor conservadas del pueblo y se encuentra en
proceso de restauración. |
(6) Casa-palacio de Don Diego Villanueva
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Se encuentra situada en la calle de San Mateo.
Ocupaba
casi
la totalidad
de la
manzana entre la
calle
del Horno y
San Mateo, excepto la esquina entre la plaza y la calle de San Mateo.
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| Edificio antes de su restauración | Edificio después de su restauración |
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El primitivo edificio,
que se había construido a comienzos del siglo XVII, perteneció a Don Diego de Lorca Figueroa, alcaide
del
castillo de Alarcón
y
en
ellaotorgó poder para testar a favor de su hija Magdalena de Lorca el 16 de
setiembre de 1660. |
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Pasó por herencia a su nieta Doña Magdalena de Lorca Zapata, casada con
Don Fernando de Montoya. Los
nietos de doña Magdalena, que habían trasladado su domicilio a la provincia de Albacete, vendieron
la casa el 16 de diciembre de 1682 a Don Juan Francisco Villanueva y Montoya,
que tenía su casa en la misma manzana, con fachada a la calle del Horno.
Con esta compra y otros solares que poseía en la misma manzana reformó y
amplió la casa a finales del siglo XVII.
En esta casa estableció su
domicilio su hijo D. Diego Antonio Villanueva quien, a la muerte de su padre, la
unió a la casa de la calle del Horno, ocupando la mayor parte de la manzana. Ya
en el siglo XIX, como consecuencia de la desamortización, se le agregó también
el local que había sido el horno del Concejo, que estaba situado en la esquina
con la calle de Morales.
A la muerte de Don Diego, en 1778, heredó la casa su hijo Don Juan de
Villanueva que la habitó hasta su muerte hacia 1835.
Don
Juan murió soltero y la casa pasó a
su hermana Doña Juana de Montoya, casada con D. Tomás de Haro Valenzuela,
natural de Horcajo, caballero de la Orden de Santiago. La familia López de Haro habitó la casa
hasta 1900, en que, como consecuencia de disputas hereditarias a la muerte de
Doña Lázara de Descatllar, viuda de Don José Patricio López de Haro, se dividió
entre los herederos y posteriormente se vendió la parte que contenía la fachada
principal, construyéndose un molino harinero. Recientemente ha sido restaurada.
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(7) Casa-palacio de
Don Mateo Villanueva
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Actualmente
está ocupada por el Centro
Social.
Aparece ya documentada su existencia a principios del siglo XVII.
Pertenecía igualmente a la familia de Don Diego de Lorca Figueroa. Fue heredada
por su hija Doña Juana de Lorca Zapata, casada con D. Sebastián de Montoya.
A finales del
siglo XVII la casa pertenecía a Don Fernando Villanueva que la incluyó en un
Vínculo que fundó con sus bienes.
Cuando se
realiza el catastro de Ensenada en 1752, el vínculo pertenece a su sobrino Don
Mateo Jerónimo Villanueva y la casa está descrita así:
“Una casa en la poblacion deste lugar a la calle del rio, de
havitación baxa en la que al presente vive, la que tiene de frente quarenta y
ocho varas y de fondo veinte, con su corral, orno y dos pozos. Cavalleriza y
bodega accesorios.”
Además, anexo a la casa
tiene un molino de aceite, el molino harinero del río y una huerta.
Don Mateo Jerónimo Villanueva reformó la casa en el siglo XVIII y le
agregó el escudo de armas que figura en la fachada. También construyó un anexo
para oratorio particular dedicado a San Mateo, que corresponde al agregado que
se halla al sur del edificio.
A la muerte de D. Mateo, continuó habitando la casa su hijo Don Antonio
Villanueva Aulestia, capitán de milicias, hasta su muerte, después de 1829.
Posteriormente ocupa la casa su hijo Don Francisco de
Paula Villanueva y Mena, caballero de la Orden de Alcántara y subteniente de
milicias de Cuenca. Al fallecer sin sucesión, hereda el mayorazgo, y con él la casa, su sobrina Doña María Teresa Villanueva Perea, casada con Don Joaquín Baíllo, vecinos de Belmonte.
A finales del siglo XIX la hacienda, y con ella la casa fue dividida
entre sus dos hijas Doña Mercedes Baíllo de Beldad y Moreno, casada con Don
Ramón Melgarejo y Melgarejo, primer Marqués de Melgarejo y Doña Concepción Baillo de Beldad y
Moreno, casada con Don Fernando Moreno López de Haro.
Esta es la causa de que actualmente la casa se halle dividida en dos
partes. El Ayuntamiento compró la parte que correspondió a los Marqueses de Melgarejo y, gracias a ello, se ha restaurado, salvándose así el edificio más importante del Picazo. |
(8) Casa de Don Jerónimo Alfaro.
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Provenía Don Jerónimo Alfaro de una familia hidalga de La Roda y
Tarazona. Fue Alcalde del Picazo en 1778 y regidor en varias oportunidades.
De él descienden los Alfaro del Picazo
Construyó esta casa en la calle de Cantarranas en 1751, según consta en la
inscripción que figura en la fachada.
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(9)Casa de Don Melchor de Peñaranda.
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Está situada en la calle de Alarcón y fue construida en el siglo XVIII.
Según
el catastro de Ensenada tenía 18 varas de frente y 9 de fondo e incluía
corral, pozo y horno. Tiene unas buenas rejas.
Don Melchor de Peñaranda, que la habitaba en el siglo XVIII, estaba casado
con Doña Isabel Alfaro, hermana de Don Jerónimo Alfaro y fue alcalde los
años 1748, 1751, 1754, 1759, 1766 ,1769 y 1776. |
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(10) Casa de Francisco Jiménez
Está situada al comienzo de la calle de San Mateo.
Fue construida
a finales del siglo XVIII, exactamente en el año 1791, según consta en la
leyenda de la fachada. “FRANCISCO XIMENEZ. SE IZO AÑO DE 1791”
Debió ser construida por el mismo albañil que la de Don Jerónimo Alfaro,
por el parecido de las fachadas. |
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Francisco Jiménez fue uno de los más importantes vinateros del Picazo en
el siglo XVIII y transportaba su vino a Madrid, para lo que poseía una recua de
burros.
Debían tener fama los vinos del Picazo porque, según refiere Torres Mena
en sus Noticias Conquenses, Madrid se abastecía en una buena parte de los vinos
del Picazo y Sisante. Actualmente la casa se encuentra en estado de total ruina y solamente se mantiene en pie la fachada. |
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Otros edificios que existían en
el Picazo han desaparecido completamente o quedan escasos restos. Entre los edificios desaparecidos destacaban |
(11)Casa de Don Esteban Portillo
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Fue construida en el siglo XVII
como morada de Don Esteban Portillo
Cardos y su mujer Doña María Pacheco de Mendoza, descendiente del Marqués de
Villena. |
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Era la antigua casa parroquial. En esta casa nació y vivió Don Francisco Portillo Pacheco, y todos sus hijos. Posteriormente Don Francisco trasladó su domicilio a Motilla del Palancar, en donde está considerado como uno de sus más destacados personajes. La familia Portillo habitó la casa hasta finales del siglo XVIII y posteriormente pasó a ser casa parroquial. |
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En su época, la casa ocupaba prácticamente la totalidad de la manzana, salvo una pequeña porción sobre la calle del Molino. Se conservó como casa parroquial hasta que en los años setenta se cometió la tropelía de destruirla.
Actualmente sólo queda de recuerdo los
escudos que existían en la fachada. |
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(2) Casa de Don Alonso
Cardos
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Otra casa que ha
desaparecido casi por completo es la de la familia Cardos que, estaba situada en la calle de Cardos (hoy San José Obrero) y
ocupaba casi toda la fachada norte, desde las cuatro esquinas hasta la panadería
actual. En la actualidad no queda
casi nada de ella, salvo algunas paredes en la parte de las cuatro esquinas. |
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Cuando se realizó el catastro de Ensenada, en 1752 se encontraba partida
entre dos hermanos, teniendo en total 60 varas de fachada y cuarenta de
fondo. No he podido encontrar fotografías de la citada casa, pero la recuerdo por un magnífico patio, rodeado de una galería que existía a la entrada de la casa. |
De la misma
época era la casa de labor llamada Casa de Cardos, construida en la Rambla, a
mitad de camino entre Tébar y el Picazo. Fue construida por la misma familia en el siglo XVII y se utilizaba fundamentalmente para las tareas agrícolas. Estuvo habitada hasta mediados del siglo XX. Actualmente
quedan en pie algunas
ruinas. |
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13) Casa de
Don Sebastián Granero
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La primitiva casa ya existía a fines del siglo XVI y pertenecía a Lucas Granero. En aquella época debía ser una de las casas mayores del pueblo. En esta casa tuvo lugar el cabildo abierto de 1599 en el que el pueblo, reunido a toque de campana, acordó renunciar a su derecho a nombrar las autoridades, dejándolo en manos del Marqués de Villena para así librarse de los manejos del Concejo de Alarcón que interfería permanentemente en los nombramientos. |
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La casa actual fue remodelada y ampliada en el siglo XVII por Don Sebastián Granero, alcalde y regidor por los nobles de Alarcón durante muchos años. Fue uno de los primeros nobles de Alarcón que se establecieron de forma permanente en el Picazo, desde donde manejaban los asuntos del Concejo. A finales del siglo XVIII paso a manos de la familia Pastor y Santiago Pastor Brunell la convirtió en posada, hacia 1890, uso al que ha estado destinada hasta los años 60 del siglo XX. |
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| Tenía la fachada principal a la calle de la Iglesia y se conserva el arco de la entrada, que ha sido tapado en la última remodelación. |
(14) Mesón de Villanueva
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Era uno de los edificios más antiguos y emblemáticos del Picazo.
Debía existir, al menos desde el
siglo XIII. Sirvió de parada obligada en el largo camino que de Alarcón llevaba a los confines del Marquesado, en la actual provincia de Murcia. En un principio debió ser propiedad del Concejo de Alarcón y posteriormente pasó a la familia Villanueva que lo poseyó hasta bien entrado el siglo XIX. |
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En el catastro de Ensenada se lo describe así: “Pertenece al predicho
Don Mateo [Villanueva] la casa mesón de este lugar la que tiene de frente veinte
y siete varas y de fondo treinta. Linda por levante con la plaza de este lugar y
por los demas aires con casas de los herederos de Andres Ruiz, vecinos deste
lugar, el qual tiene arrendado Miguel Zerrillo...” El mesón estuvo arrendado por la misma familia Cerrillo hasta mediados del siglo XIX, en que se vendió. El mesón tenía amplios corrales y caballeriza para albergar a los viajeros. Terminó la actividad de posada hacia 1960 y actualmente se conserva poco de la construcción antigua, ya que fue destruida la mitad de la fachada para construir una nueva casa. |
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(15) El parador
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Se llamaba así a una antigua posada que existió en la calle del Calvario
desde comienzos del siglo XIX hasta mediados del siglo XX.
En 1855 era propietario de la posada Ricardo Fernández y estaba de
mesonero Ramón Garde, natural de Sisante. Posteriormente desde finales del siglo XIX lo regentó Matías Vallés Casanova. |
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Todavía recuerdo que estaba en uso en 1948 cuando se comenzó a construir
el túnel para la central hidroeléctrica. Se conserva la fachada original y
algunas dependencias interiores. |