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Los Fernández, emparentados con los Ovejero, dedicados a la misma
actividad, han mantenido el oficio (reconvertido en el siglo XIX en albañiles) hasta la época actual. El
oficio se ejerció, sin interrupción en mi familia desde el primer Lázaro
Fernández, en el siglo XVI hasta mi abuelo Fausto Fernández y mis tios
Miguel y Moisés Fernández, en el siglo XX.
Ellos construyeron y repararon la mayoría de los molinos y presas
de la ribera del Júcar, desde Cuenca hasta Villalgordo del Júcar.
Construyeron presas y molinos a lo largo del Júcar, desde la Sierra
hasta Alcalá del Júcar, tanto para el Cabildo de Cuenca como
para los Concejos de Alarcón y Villanueva de la Jara y para
particulares.
Todavía existe en el Picazo la calle Lázaros, que recuerda a esta
familia que tuvo durante varios siglos el domicilio en esa calle.
Esta familia de arraigadas ideas liberales dominó la política del Picazo
durante la mayor parte del siglo XIX. Ellos manejaban tanto el
Ayuntamiento como la Milicia.
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