El Picazo en la Guerra de la Independencia

El Picazo tuvo un papel destacado en estas luchas por su situación estratégica ya que estaba situado en uno de los pasos más importantes del río Júcar que comunicaba Levante con el Centro y Andalucía. Su importancia estratégica en las comunicaciones queda reflejada en el expediente tramitado con el Supremo Consejo de Castilla en 1788 para reparar el puente del Picazo debido a:

“que es frecuentadísimo … para las capitales de Cádiz, Toledo, Real Sitio de Aranjuez y otras, desde el Reino de Valencia y gran parte del de Cataluña y de toda esta circunferencia…”.

El antiguo puente de madera fue reconstruido desde sus cimientos por el vecindario en el año 1808 y sustituido por otro que tenía pilares de piedra y una plataforma de madera para el paso de vehículos y peatones. Este puente ha servido como único paso del río Júcar hasta 1973 en que se construyó el nuevo puente.

En los primeros días del mes de julio de 1808 se presentaron por primera vez los franceses en el Picazo. Varias divisiones y partidas pasaron cuando se dirigían desde San Clemente, donde habían instalado su campamento, hacia Valencia, para ocupar la región de Levante. A la llegada de las tropas francesas, la mayor parte de los habitantes del pueblo se marcharon a los montes cercanos y solamente quedaron en el pueblo el alcalde Juan Manuel Pastor, el cura y algunos ancianos y mujeres.

Los franceses acamparon en el pueblo y exigieron al Alcalde que les surtieran de raciones de pan, vino, carne, cebada y otros artículos, bajo amenaza de saquear el pueblo. Una vez surtidas las tropas francesas, prosiguieron viaje hacia Villanueva de la Jara e Iniesta, dejando un destacamento de soldados para cuidar el paso del puente, indispensable para proteger los correos y cuidar la retaguardia. Cuando regresaron las tropas desde Valencia se produjo un hecho que puso al pueblo al borde de la destrucción. Así lo narra el alcalde:

“ estando de permanencia una división crecida en Villanueva de la Xara, a dos leguas cortas de distancia, ocurrio que siete hombres armados acometieron dentro del pueblo a diez soldados franceses con un cabo, matando cuatro y llevándose malheridos los seis restantes con auxilio para todo de algunos vecinos”.

Ante esta situación, los pocos habitantes que quedaban en el pueblo se marcharon para evitar las represalias, quedando el alcalde Juan Manuel Pastor prácticamente sólo. En un periodo de guerra generalizada en toda España, los pueblos quedaron abandonados a su suerte, tanto en lo administrativo como en la seguridad. Y más todavía por el hecho de estar sin jóvenes por las sucesivas levas de soldados. Para tratar de paliar esta situación la Junta de Defensa de Cuenca ordenó establecer la defensa de los pueblos por sus propios habitantes y el ayuntamiento del Picazo acuerda el 22 de mayo de 1809 organizar la Milicia Honrada y elegir el uniforme:

“… acordaron que la divisa que pueden llevar los voluntarios honrados de este pueblo es solapa y collarín encarnado, botón con un lema que designe su clase y el pueblo, sombrero redondo.”

Durante el año 1812, como ya habían hecho con anterioridad, las tropas españolas acamparon en varias oportunidades en el Picazo aprovechando el paso del puente para sus marchas entre Valencia y Madrid. Y como de costumbre, se surtieron de provisiones en el pueblo, dejando abultadas facturas que nunca pagaron y el Ayuntamiento tuvo que recurrir a sucesivos repartos entre los vecinos.