Edificios singulares del Picazo

Vamos a relacionar algunos edificios antiguos que existen en el pueblo, unos bastante bien conservados y otros de los que tan solo permanecen algunos restos originales.

Iglesia de Inmaculada Concepción

El edificio más antiguo que se conserva en el pueblo es la Iglesia, construida a principios del siglo XVI y ampliada en los siglos XVII y XVIII. La Iglesia del Picazo se encuentra construida en una pequeña elevación situada en el centro del pueblo. Actualmente, motivado por los rellenos de las calles, para prevenir las avenidas de agua de la rambla de Tébar, apenas se percibe, salvo por el lado este. Esta construcción de los templos en lo más alto de la población era la norma desde la más remota antigüedad. La iglesia actual, de una sola nave y con el altar mayor orientado, como era costumbre, a Jerusalén, fue construida a comienzos del siglo XVI. Es muy probable que se haya construido sobre una ermita o iglesia anterior, ya que no es normal que existiendo población cristiana en la primitiva aldea, al menos desde el siglo XII, no tuviera algún lugar para el culto. La primeras noticias que tenemos de la iglesia son de mediados del siglo XVI, del libro de enterramientos en donde se registran enterramientos que se realizan en tumbas de la iglesia en donde ya estaban enterrados padres y abuelos de los fallecidos. De lo que se deduce que debió construirse muy a comienzos del siglo.El nomenclátor de la diócesis de Cuenca la describe así:

“Fábrica de mampostería y sillares en las esquinas. Torre cuadrada situada en el centro del hastial de poniente sobresaliendo de la línea del muro y de dimensiones más reducidas, abrazada por cornisa engolada de piedra que recorre todo el edificio como alero y marca cornisa en la torre el comienzo del segundo de los tres cuerpos que tiene, un solo hueco de medio punto con impostas realzadas, para la campana. la portada del Mediodía de arco adintelado encuadrada por moldura de línea quebrada, con meandros en el lado superior, ocupado el del centro por carnosa flor de dos pétalos en sentido vertical. Sobre el dintel, entablamento bajo frontón con hornacina de concha ocupada por imagen de piedra de la Virgen. Al Norte portada también de piedra de líneas más clásicas. Ábside de tres lado por el exterior con contrafuertes en ángulo formando un conjunto, bien situados éstos.”

La portada Norte tiene unas puertas que fueron fabricadas en 1691, según consta en una inscripción gravada en ellas.
En cada una de las puertas existen unas cancelas construidas en el siglo XVIII, talladas y de muy buena ejecución.
La primitiva iglesia fue construida de una sola nave y carecía de todas las capillas que existen en la actualidad. Solamente existían unos pequeños altares adosados a las paredes en los arcos que hoy dan acceso a las capillas.

Plano de las Capillas de la Iglesia

Capilla de los CarrilloLa primera capilla que se construyó fue la que se encuentra en la fachada norte, primera a la izquierda, junto a la sacristía. Fue construida en la segunda mitad del siglo XVI. Los primeros propietarios conocidos fueron Damián Pérez del que desciende la familia [Pérez] Carrillo y su cuñado Adrián Rodríguez. Se utilizaba como panteón de ambas familias. Consta el enterramiento en ella de: Don Juan Hidalgo Carrillo y su mujer Doña Ana de Morales; Don Domingo Pérez Carrillo y su mujer Doña Juliana Ruiz de Monsalve; Don Andrés Ruiz de Monsalve; Don Ambrosio y Don Adrián Rodríguez y Don Juan de Toledo Herráiz, Comisario del Santo Oficio, entre otros muchos miembros de sus familias. En 1723 D. Ambrosio Rodríguez, presbítero, descendiente de Adrián Rodríguez, inició un pleito con las herederas de D. Domingo Pérez Carrillo sobre la posesión y propiedad de la capilla.Capilla de Nuestra Señora del Rosario La capilla de Ntra. Señora del Rosario, que es la primera a la derecha, fue construida en el siglo XVII por la Cofradía del Rosario. El 5 de junio de 1678 D. Juan de Toledo Herráiz y D. Antonio Muñoz, presbíteros del lugar del Picazo y Mayordomos de la Cofradía de Ntra. Sra. del Rosario, presentaron escrito ante el Obispado de Cuenca, solicitando ampliar la capilla de la Virgen del Rosario sita en la Iglesia, que consistía en un altar adosado al muro, y que para ello contaban con 6.000 reales de limosnas. Nadie se opone a la construcción de la capilla y se nombra para que haga el informe técnico a Pedro Gabaldón, maestro alarife de Motilla del Palancar.

“ En el dicho lugar del Picazo el dicho dia honce de julio de mill y seiscientos y sesenta y ocho años, ante el dicho Sr. Juez de Comision parezio el dicho Pedro Gabaldón, maestro alarife, vecino de la villa de la Motilla y debajo del juramento que tiene echo dijo y declaro que en conformidad de lo contenido en el despacho del Sr. Provisor que le ha sido notificado ha visto y reconocido la capilla de Ntra. Sra. del Rosario que esta en la Iglesia parrochial de este dicho lugar al lado de la epistola y para alargarla y ponerla en correspondencia de otra que ay al lado del evangelio que asi mismo ha visto, alla ser necesario demoler el lienzo de pared de dicha capilla de Ntra. Sra. que esta al sol de mediodía y alargar los testeros del sol naciente y poniente catorze pies cada uno y volverlos a unir con el lienzo de pared que nuevamente se a de hazer sacando los cimientos vara y media o lo mas que fuese necesario hasta topar firme subiendo desde ellos hasta lo alto treinta pies conforme lo obrado en la capilla con quien a de corresponder…”

El 11 de agosto de 1678 el Obispado aprueba la obra y se publican edictos para la subasta de la construcción de la capilla, en el Picazo, Tébar, Alarcón, Mahora, Quintanar y Motilla. La mejor postura fue de Francisco Gabaldón, maestro alarife de Motilla, que ofreció realizar la obra por 6.900 reales, pagaderos en tres plazos: el primero, al comenzar las obras, el segundo a la mitad y el tercero al terminar. Se obliga a tener terminada la obra para el día de la Virgen de marzo de 1679. El retablo original fue construido, en parte, a expensas del Capitán D. Diego de Lorca Figueroa, alcaide de la fortaleza de Alarcón, morador en el Picazo.

Capilla de los Montoya Cuando se trasladó a vivir al Picazo la familia Montoya, a mediados del siglo XVII, Don Diego de Montoya construyó una capilla en donde estaba el altar de Santa Catalina, segunda capilla de la izquierda, para panteón de su familia. Es la capilla más pequeña y tiene una estructura totalmente diferente a las demás capillas. Por la parte exterior carece de cornisas. Esta capilla pasó posteriormente, por herencia, a la familia Villanueva y en la primera mitad del siglo XX era conocida como la capilla de los Baíllo. Antiguamente estaba cerrada con una pequeña reja. Actualmente está colocada en ella la pila bautismal que antes estaba situada debajo del coro.

Capilla de los Portillo Es la capilla que está contigua a la de la Virgen del Rosario. Esta capilla se construyó en el año 1757 a expensas de Don Francisco Portillo Pacheco, vecino del Picazo, Alguacil Mayor perpetuo de Motilla. Su construcción fue causa de numerosos pleitos con el Ayuntamiento y Cofrades de la Virgen del Rosario. El Obispado de Cuenca autorizó la construcción de la capilla y, cuando ya estaba terminada, de improviso y sin conocimiento de las autoridades eclesiásticas ni civiles, los albañiles comenzaron a romper la pared de la capilla del Rosario para hacer un arco grande de comunicación entre ambas. La finalidad de esta obra era el que desde su capilla pudieran ver el altar de la Virgen y seguir desde sus asientos los oficios que se celebraban en esa capilla. La intención última era cerrar el arco con una reja y mantener la nueva capilla para uso exclusivo de sus dueños. Los clérigos, mayordomo de la Cofradía, y numerosos cofrades protestaron ese atropello y para impedir la continuación de la obra consiguieron que metieran presos en la cárcel a los albañiles. No consiguiendo por las buenas que Don Francisco Portillo suspendiera la obra, interpusieron pleitos tanto en lo civil, ante la justicia de Alarcón y la Chancillería de Granada , como ante el Obispado de Cuenca. Después de dos años pleiteando y gastando dinero, el 2 de marzo de 1759 con la mediación de “una persona eclesiástica de grave autoridad”, llegaron a una transacción entre ambas partes. Se permitía mantener la apertura del arco, pero no se pondría reja y la nueva capilla podría ser usada por todos los vecinos, con reserva de unos asientos para los dueños. Enseguida, aprovechando que la familia Portillo se trasladó a vivir a Motilla, se cerró el arco, habiéndose perdido la memoria de su existencia, hasta que lo descubrí accidentalmente al realizar en 1960 la instalación eléctrica de la Iglesia. En la última reforma de la Iglesia se procedió a abrirlo nuevamente y actualmente se encuentra en el estado que tenía en el siglo XVIII.

La Sacristía La actual sacristía se construyó en el siglo XVII y originalmente tenía salida directamente al presbiterio, como figura en el croquis. En el siglo XVIII, fue cegada la puerta, al realizar una ampliación del retablo, abriendo una nueva puerta a la capilla del lado del evangelio. Por la misma causa se tapó la ventana existente en el presbiterio. Hacia 1960, al no existir el retablo, que había sido destruido durante la guerra civil, se devolvió la entrada a su lugar original. Nuevamente en la última remodelación se ha procedido a eliminar la puerta y a volver a poner la entrada por la capilla.

Molino del Concejo de Alarcón

Molino harinero del Concejo de Alarcón Desconocemos la fecha de construcción del molino original, que posiblemente fuera de origen árabe y ya existía antes de la conquista de Alarcón a finales del siglo XII. Al producirse la conquista, Alfonso VIII donó los molinos existentes entre la Noguera y la Losa al Concejo de Alarcón que fue el que construyó o reconstruyó el molino, en varias ocasiones. El actual edificio se debió construir a finales del siglo XVI o principios del XVII. El Concejo de Alarcón arrendaba el molino mediante subasta entre los vecinos. En realidad, lo que ocurría es que los nobles se repartían molinos, dehesas y demás bienes del Concejo entre ellos y se los transmitían entre los miembros de la familia como si fueran propios. Así vemos que en el Catastro de Ensenada, en las preguntas generales, el molino aparece como “de los propios del Concejo de Alarcón” y, sin embargo, en el libro de seculares, donde se describen las fincas, se afirma que es propiedad de Don Mateo Villanueva. El primer arrendatario que conocemos es Don Sebastián de Montoya, en el siglo XVII, y ya antes lo había tenido su padre. Posteriormente, en el siglo XVIII lo poseyeron Don Juan Francisco Villanueva y su hijo Don Mateo Villanueva. A mediados del siglo XIX, como consecuencia de la desamortización, fue subastado y lo adquirió y explotó Don Juan Francisco Fontán, vecino de Madrid.

Ya en el siglo XX dejó de funcionar como molino y se le adosó una central hidroeléctrica, alrededor de 1920, pasando el edificio del molino a utilizarse como casa del encargado de la central. Esta es la razón por la que este molino se conservó en buen estado y se salvó de la ruina.

Actualmente es propiedad de Iberdrola y se encuentra cerrado. Sería urgente realizar las actuaciones necesarias para conseguir la adquisición y restauración, ya que es el único molino que queda en pie a lo largo de la ribera del Júcar.

Molino del Concejo de Villanueva de la Jara

Molino harinero del Concejo de Villanueva de la Jara También se conservan restos de otro molino que existía hasta finales del siglo XIX en el otro lado del río y que por el prolongado abandono del edificio, una vez que dejó de funcionar la central hidroeléctrica, ha quedado reducido a las paredes en los que se conservan los arcos de piedra por los que pasaba el agua. Este molino harinero fue construido por el Concejo de Villanueva de la Jara en el siglo XVII para el servicio de los vecinos del pueblo.Desde sus comienzos estuvo arrendado a vecinos del Picazo que mantuvieron en funcionamiento el molino hasta que a finales del siglo XIX como consecuencia de la desamortizacion fue vendido a Antonio Luque Vivens, abogado, secretario de la Diputación. A principios del siglo XX se le adosó una central hidroeléctrica y el molino quedó abandonado y actualmente solo se conservan las paredes y las canalizaciones subterraneas.

Casa de Don Juan Hidalgo Carrillo

Casa de Don Juan Hidalgo Carrillo Es la casa situada en las cuatro esquinas, pegada al Ayuntamiento. Fue construida en el año 1584, según me consta en una leyenda que había en la fachada, que fue destruida en 1979 y que decía . “Juan Hidalgo Carrillo me fezit anno de 1584”. Don Juan Hidalgo Carrillo fue uno de los primeros pobladores del pueblo y propietario de numerosas fincas, tanto de secano como de regadío. La casa ha estado habitada ininterrumpidamente por la familia Carrillo y sus sucesores hasta fecha reciente. A principios del siglo XX en la parte de la fachada principal, sobre la calle de Alarcón, se instaló un local comercial en el que existió durante mucho tiempo un comercio de tejidos. En 1979 se vendió este local y fue destruida la fachada, para construir una panadería. En la actualidad sólo se conserva el escudo y algunas dependencias de la vivienda antigua, y la fachada de las cuatro esquinas.

Casa de la familia Carrillo

Casa de la familia Carrillo Esta casa figura ya a principios del siglo XVII. Está situada en la calle de Alarcón, y hace esquina con la calle Mayor. Hacia 1650 fue comprada por Don Domingo Pérez Carrillo a Lorente López de Tévar. A la muerte del comprador, la casa fue valorada en la herencia en 24.120 reales y se partió entre sus cuatro hijos. A mediados del siglo XVIII, y, por los sucesivos matrimonios entre miembros de las familias Carrillo y Ruiz, terminó esta casa unida con la que los Ruiz de Monsalve poseían en la plaza. Entre 1947 y 1955 alojó el cuartel de la Guardia Civil que existió en el Picazo durante la construcción de la central hidroeléctrica. Hasta la última remodelación, conservaba en su interior una buena parte de la casa original. Actualmente queda la fachada principal con restos de un escudo nobiliario que fue destruido intencionadamente, desconociendo la época y los motivos. El último miembro de la familia Carrillo que la habitó, a mediados del siglo XIX, fue Don Pascual Pérez Carrillo.

Casa-palacio de Ruiz de Monsalve

Casa-palacio de los Ruiz de Monsalve La familia Ruiz, provenía de Alarcón y durante un tiempo habitaron en la aldea llamada Casa de Ruiz, a la parte norte de la finca de la Varga. Todavía habitaban allí algunos miembros de la familia en 1716, según se desprende de varias escrituras públicas otorgadas por Doña Catalina Ruiz Palacios y Don Bartolomé Ruiz Palacios. La familia Ruiz emparentó con los Monsalve que provenían de la aldea de Mahora en el estado de Jorquera, en la actual provincia de Albacete. La casa actual, que está situada en la plaza cerrando con el edificio del mesón la esquina noroeste, debió ser construida en el siglo XVII y los primeros moradores de que tengo noticia cierta fueron Don Andrés Ruiz Monsalve, casado con Doña María Pérez Carrillo, una de las herederas de la familia Carrillo. Entre los habitantes más notables de esta casa podemos citar a Don Domingo Ruiz Monsalve que fue alcalde en los años 1762, 1765 y 1777. También habitó la casa, en la primera mitad del siglo XIX, Don Tomás Ríus, Teniente Coronel del Ejército, natural de Barcelona. Este se había casado con Doña Alejandra Moreno Carrillo, hija de un militar del Picazo, que estaba destinado en Barcelona. Depurado por sus ideas liberales, Don Tomás Ríus se trasladó con su familia a vivir al Picazo y una hija suya, Doña Juliana Ríus Moreno casó con Don Martín Ruiz Conde, nieto de Don Domingo Ruiz Monsalve y propietario de la casa. Descendiente suya fue Asunción Ruiz Ríus, que casó con Julián Fernández Brunel y así llegó la propiedad de la casa a la familia Fernández, que la ha habitado a lo largo de un siglo. Es una de las casas antiguas mejor conservadas del pueblo y se encuentra en proceso de restauración.

Casa de Don Diego Villanueva

Casa-palacio de Don Diego Villanueva Se encuentra situada en la calle de San Mateo. Ocupaba casi la totalidad de la manzana entre la calle del Horno y San Mateo, excepto la esquina entre la plaza y la calle de San Mateo. El primitivo edificio, que se había construido a comienzos del siglo XVII, perteneció a Don Diego de Lorca Figueroa, alcaide del castillo de Alarcón y en ella otorgó poder para testar a favor de su hija Magdalena de Lorca el 16 de setiembre de 1660. Pasó por herencia a su nieta Doña Magdalena de Lorca Zapata, casada con Don Fernando de Montoya. Los nietos de doña Magdalena, que habían trasladado su domicilio a la provincia de Albacete, vendieron la casa el 16 de diciembre de 1682 a Don Juan Francisco Villanueva y Montoya, que tenía su casa en la misma manzana, con fachada a la calle del Horno. Con esta compra y otros solares que poseía en la misma manzana reformó y amplió la casa a finales del siglo XVII. En esta casa estableció su domicilio su hijo D. Diego Antonio Villanueva quien, a la muerte de su padre, la unió a la casa de la calle del Horno, ocupando la mayor parte de la manzana. Ya en el siglo XIX, como consecuencia de la desamortización, se le agregó también el local que había sido el horno del Concejo, que estaba situado en la esquina con la calle de Morales. A la muerte de Don Diego, en 1778, heredó la casa su hijo Don Juan de Villanueva que la habitó hasta su muerte hacia 1835. Don Juan murió soltero y la casa pasó a su hermana Doña Juana de Montoya, casada con D. Tomás de Haro Valenzuela, natural de Horcajo, caballero de la Orden de Santiago.
La familia López de Haro habitó la casa hasta 1900, en que, como consecuencia de disputas hereditarias a la muerte de Doña Lázara de Descatllar, viuda de Don José Patricio López de Haro, se dividió entre los herederos y posteriormente se vendió la parte que contenía la fachada principal, construyéndose un molino harinero.

Casa de Don Mateo Villanueva

Casa-palacio de Don Mateo Villanueva Actualmente está ocupada por el Centro Social. Aparece ya documentada su existencia a principios del siglo XVII. Pertenecía igualmente a la familia de Don Diego de Lorca Figueroa. Fue heredada por su hija Doña Juana de Lorca Zapata, casada con D. Sebastián de Montoya. A finales del siglo XVII la casa pertenecía a Don Fernando Villanueva que la incluyó en un Vínculo que fundó con sus bienes. Cuando se realiza el catastro de Ensenada en 1752, el vínculo pertenece a su sobrino Don Mateo Jerónimo Villanueva y la casa está descrita así:

“Una casa en la poblacion deste lugar a la calle del rio, de havitación baxa en la que al presente vive, la que tiene de frente quarenta y ocho varas y de fondo veinte, con su corral, orno y dos pozos. Cavalleriza y bodega accesorios.”

Además, anexo a la casa tiene un molino de aceite, el molino harinero del río y una huerta. Don Mateo Jerónimo Villanueva reformó la casa en el siglo XVIII y le agregó el escudo de armas que figura en la fachada. También construyó un anexo para oratorio particular dedicado a San Mateo, que corresponde al agregado que se halla al sur del edificio. A la muerte de D. Mateo, continuó habitando la casa su hijo Don Antonio Villanueva Aulestia, capitán de milicias, hasta su muerte, después de 1829. Posteriormente ocupa la casa su hijo Don Francisco de Paula Villanueva y Mena, caballero de la Orden de Alcántara y subteniente de milicias de Cuenca. Al fallecer sin sucesión, hereda el mayorazgo, y con él lacasa, su sobrina Doña María Teresa Villanueva Perea, casada con Don Joaquín Baíllo, vecinos de Belmonte. A finales del siglo XIX la hacienda, y con ella la casa fue dividida entre sus dos hijas Doña Mercedes Baíllo de Beldad y Moreno, casada con Don Ramón Melgarejo y Melgarejo, primer Marqués de Melgarejo y Doña Concepción Baillo de Beldad y Moreno, casada con Don Fernando Moreno López de Haro. Esta es la causa de que actualmente la casa se halle dividida en dos partes. El Ayuntamiento compró la parte que correspondió a los Marqueses de Melgarejo y, gracias a ello, se ha restaurado, salvándose así el edificio más importante del Picazo.

Casa de Don Jeronimo Alfaro

Casa de Don Jerónimo Alfaro. Provenía Don Jerónimo Alfaro de una familia hidalga de La Roda y Tarazona. Fue Alcalde del Picazo en 1778 y regidor en varias oportunidades. De él descienden los Alfaro del Picazo Construyó esta casa en la calle de Cantarranas en 1751, según consta en la inscripción que figura en la fachada.

Casa de Don Melchor de Peñaranda

Casa de Don Melchor de Peñaranda. Está situada en la calle de Alarcón y fue construida en el siglo XVIII. Según el catastro de Ensenada tenía 18 varas de frente y 9 de fondo e incluía corral, pozo y horno. Tiene unas buenas rejas. Don Melchor de Peñaranda, que la habitaba en el siglo XVIII, estaba casado con Doña Isabel Alfaro, hermana de Don Jerónimo Alfaro y fue alcalde los años 1748, 1751, 1754, 1759, 1766 ,1769 y 1776.

Casa de Francisco Jiménez.

Casa de Francisco Jiménez. Está situada al comienzo de la calle de San Mateo. Fue construida a finales del siglo XVIII, exactamente en el año 1791, según consta en la leyenda de la fachada. “FRANCISCO XIMENEZ. SE IZO AÑO DE 1791” Debió ser construida por el mismo albañil que la de Don Jerónimo Alfaro, por el parecido de las fachadas. Francisco Jiménez fue uno de los más importantes vinateros del Picazo en el siglo XVIII y transportaba su vino a Madrid, para lo que poseía una recua de burros. Debían tener fama los vinos del Picazo porque, según refiere Torres Mena en sus Noticias Conquenses, Madrid se abastecía en una buena parte de los vinos del Picazo y Sisante. Actualmente la casa se encuentra en estado de total ruina y solamente se mantiene en pie la fachada.

Otros edificios que existían en el Picazo han desaparecido completamente o quedan escasos restos. Entre los edificios desaparecidos destacaban

Casa de Don Esteban Portillo

Casa de Don Esteban Portillo Fue construida en el siglo XVII como morada de Don Esteban Portillo Cardos y su mujer Doña María Pacheco de Mendoza, descendiente del Marqués de Villena. Era la antigua casa parroquial. En esta casa nació y vivió Don Francisco Portillo Pacheco, y todos sus hijos. Posteriormente Don Francisco trasladó su domicilio a Motilla del Palancar, en donde está considerado como uno de sus más destacados personajes. La familia Portillo habitó la casa hasta finales del siglo XVIII y posteriormente pasó a ser casa parroquial. En su época, la casa ocupaba prácticamente la totalidad de la manzana, salvo una pequeña porción sobre la calle del Molino. Se conservó como casa parroquial hasta que en los años setenta se cometió la tropelía de destruirla. Actualmente sólo queda de recuerdo los escudos que existían en la fachada.

Casa de Don Alonso Cardos

Casa de Don Alonso Cardos Otra casa que ha desaparecido casi por completo es la de la familia Cardos que, estaba situada en la calle de Cardos (hoy San José Obrero) y ocupaba casi toda la fachada norte, desde las cuatro esquinas hasta la panadería actual. La casa fue construida en el siglo XVII y disponía de horno, bodega y molino de aceite. En la actualidad no queda casi nada de ella, salvo algunas paredes en la parte de las cuatro esquinas. Cuando se realizó el catastro de Ensenada, en 1752 se encontraba partida entre dos hermanos, teniendo en total 60 varas de fachada y cuarenta de fondo. No he podido encontrar fotografías de la citada casa, pero la recuerdo por un magnífico patio, rodeado de una galería que existía a la entrada de la casa.

De la misma época era la casa de labor llamada Casa de Cardos, construida en la Rambla, a mitad de camino entre Tébar y el Picazo. Fue construida por la misma familia en el siglo XVII y se utilizaba fundamentalmente para las tareas agrícolas. Estuvo habitada hasta mediados del siglo XX. Actualmente quedan en pie algunas ruinas.

Casa de Don Sebastián Granero

Casa de Don Sebastián Granero La primitiva casa ya existía a fines del siglo XVI y pertenecía a Lucas Granero. En aquella época debía ser una de las casas mayores del pueblo. En esta casa tuvo lugar el cabildo abierto de 1599 en el que el pueblo, reunido a toque de campana, acordó renunciar a su derecho a nombrar las autoridades, dejándolo en manos del Marqués de Villena para así librarse de los manejos del Concejo de Alarcón que interfería permanentemente en los nombramientos. La casa actual fue remodelada y ampliada en el siglo XVII por Don Sebastián Granero, alcalde y regidor por los nobles de Alarcón durante muchos años. Fue uno de los primeros nobles de Alarcón que se establecieron de forma permanente en el Picazo, desde donde manejaban los asuntos del Concejo. A finales del siglo XVIII paso a manos de la familia Pastor y Santiago Pastor Brunell la convirtió en posada, hacia 1890, uso al que ha estado destinada hasta los años 60 del siglo XX. Tenía la fachada principal a la calle de la Iglesia y se conserva el arco de la entrada, que ha sido tapado en la última remodelación.

Meson de Villanueva

Mesón de Villanueva Era uno de los edificios más antiguos y emblemáticos del Picazo. Debía existir, al menos desde el siglo XIII.
Sirvió de parada obligada en el largo camino que de Alarcón llevaba a los confines del Marquesado, en la actual provincia de Murcia. En un principio debió ser propiedad del Concejo de Alarcón y posteriormente pasó a la familia Villanueva que lo poseyó hasta bien entrado el siglo XIX. En el catastro de Ensenada se lo describe así: “Pertenece al predicho Don Mateo [Villanueva] la casa mesón de este lugar la que tiene de frente veinte y siete varas y de fondo treinta. Linda por levante con la plaza de este lugar y por los demas aires con casas de los herederos de Andres Ruiz, vecinos deste lugar, el qual tiene arrendado Miguel Zerrillo…” . El mesón lo tuvo arrendado por la misma familia Cerrillo hasta mediados del siglo XIX, en que se vendió. El mesón tenía amplios corrales y caballeriza para albergar a los viajeros. Terminó la actividad de posada hacia 1960 y actualmente se conserva poco de la construcción antigua, ya que fue destruida la mitad de la fachada para construir una nueva casa.

El Parador

El parador Se llamaba así a una antigua posada que existió en la calle del Calvario desde comienzos del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. En 1855 era propietario de la posada Ricardo Fernández y estaba de mesonero Ramón Garde, natural de Sisante. Posteriormente desde finales del siglo XIX lo regentó Matías Vallés Casanova. Todavía recuerdo que estaba en uso en 1948 cuando se comenzó a construir el túnel para la central hidroeléctrica. Se conserva la fachada original y algunas dependencias interiores.

Para ver de la situación de los edificios en un plano: